Escribir siempre ha sido mi vía de escape, pero fue el GL tailandés el que me animó a hacer historias.

Primero empecé con relatos cortos —y bastante apresurados— (Destellos de amor prohibido, Más allá de la muerte).

Posteriormente saqué Una joven estrella. Este proyecto ocupa un lugar especial para mí porque marcó un antes y un después: fue el primero que planifiqué de verdad, que hice a fuego lento, con mimo, y justo en una etapa personal con varias responsabilidades al mismo tiempo que me venían algo grandes. A día de hoy aún me pregunto cómo lo hice.

Luego llegó La chica de la azotea. Bf… La verdad es que le tengo un cariño inmenso. Honestamente, no sé si volveré a escribir un relato que me parezca tan bonito y me llene tanto a mí misma como este. (Por una vez, esa voz que siempre pone en duda lo que hago se quedó en silencio).

Actualmente, estoy trabajando en Academic Rivals y voy traduciendo y publicando en AO3 lo que ya llevo hecho. Entre tanto, mi cabeza sigue haciendo lo de siempre: imaginar historias que algún día, espero, lleguen a ser leídas.

PD: Aunque por el momento escondo mis historias entre fanfics, más pronto que tarde esconderé mis fanfics entre historias. IYKYK.